Divino Jesús Crucificado y Señor Nuestro del Milagro, el pueblo de Salta hoy postrado en vuestra presencia, viene a renovar los votos de sus mayores, cuando acudiera a Vos, encontrando remedio en su aflicción. Sí, ante esa Cruz que nos enviasteis a través de los mares para ser nuestro escudo y defensa, juramos, lo que juraron nuestros padres, teneros siempre por Padre, Abogado y Patrono, y reconocer vuestra real soberanía sobre todos los pueblos, y especialmente sobre el nuestro.
Confesamos que sois el camino, la verdad y la vida, así de los individuos como de las familias, pueblos y naciones; y que lejos de Vos y do los esplendores de vuestra Cruz solo se encuentran engaños y amarguras. Hacernos nuestro el pacto de fidelidad celebrado por nuestros antepasados, PROMETIENDO QUE VOS, DULCE JESUS, SERAS SIEMPRE NUESTRO, Y QUE SEREMOS SIEMPRE TUYOS. Extiéndanse vuestros brazos sobre este pueblo y la Nación Argentina, para protegernos y
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defendernos, y haced que las verdades de nuestra y enseñanzas de la Iglesia, sean siempre el norte de nuestras acciones y et fundamento inconmovible de nuestras instituciones. ¡Señor del Milagro, salvad y, bendecid nuestro pueblo! ¡AMEN!
A LA VIRGEN DEL, MILAGRO
Virgen Inmaculada, Madre y Señora Nuestra del Milagro, el pueblo de Salta postrado a vuestros pies, quiere reconocer y renovar los votos de sus padres, al jurar vuestro patronato y ponerse bajo vuestra protección. Sí, en presencia del cielo y de la tierra, hacemos nuestro el voto que en Septiembre de 1692 hiciera este pueblo, de celebrar los días en que os manifestasteis su especial Protectora, y juramos teneros siempre por Madre y Abogada nuestra. Y Vos Señora, dignaos bendecir y proteger este pueblo mirándolo como heredad vuestra, para que sea siempre fiel a la fe, a las enseñanzas de la Iglesia y a los compromisos contraídos. Nuestra Señora del Milagro, rogad por nosotros. AMEN.
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